Los niños dormidos de Robert Longo
El último trabajo de Robert Longo es una serie de retratos de niños titulado “Beginning of the world”. He podido ver uno de ellos en Art Basel este fin de semana. Sólo estaba éste, seguramente porque medía unos dos metros.
Cuando encuentro una obra así en el bullicio de una feria no sé qué hacer con lo que veo. Entre la crispación que tenía como cualquiera que escuche a Losantos en el metro, la fatiga visual, el ritmo de mis compañeros de visita, y algún que otro comportamiento anómalo no descrito, se me complica la comprensión y el autor termina importándome un carajo. Entonces encontré algo desconocido, y la captura funcionó de manera diferente a la que me crea el reconocimiento más o menos concreto. Es decir, que no es lo mismo encontrarse un Rodchenko, un Picasso, que un Andew Warhola antes de ser el cósmico Warhol. El reconocimiento visual de un artista cuando ves una obra suya es la apoteosis del reclamo galerista: no tienes ni puta idea de lo que trata, pero lo conoces o te suena. Aparte, está el puro entendimiento de la obra sin tener en cuenta quién es, campo exclusivo de. Llevo un rato pensando y no se me ocurre nadie. Pero lo que venía diciendo, el encuentro con este enorme retrato me capturó de una manera ajena al conocimiento, fue una sensación instantánea de curiosidad dependiente de mis intereses. Cada uno con los suyos. Las ferias no ponen nada fácil este tipo de encuentros, evidendemente porque éstas no están hechas para el público sino para los compradores.
Los niños al carboncillo de Longo son niños anónimos coleccionados con la búsqueda de “sleep children” en las imágenes de Google. Recreados en un ambiente de infinita paz y de infinita tristeza, aspiran a crecer y convertirse en los pobladores de la Tierra del futuro. Me gusta mucho la descripción de la sombras como elementos relativos al tiempo, ya que estas enormes manchas oscuras terminas desconociendo si se refieren a ellos ahora en este momento o cuándo leches. Sugestiona mucho la placidez, la gigantez y la técnica, suaves trazos de carbón que duermen como los propios niños, para pensar que sus cabezas flotantes son importantísimas. El terror y la tranquilidad están ampliamente representados, por eso no se puede interpretar si es el principio o el fin.

Categoría: Pintura
Los coleccionistas de hoy no asisten a las grandes ferias de arte, como Arco o Basel, sino que navegan por la red al encuentro de sueños templados, que después convierten en piezas únicas y propias.
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El artista y el coleccionista pasan a ser la misma persona, si es que en algún momento dejaron de serlo.
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El coleccionista tiene tanto que ver con el mecenas, y el mecenas con el empresario…
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Fagocitar, crear y comprar…son verbos cuyos significados se parecen cada vez más.
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¿Será éste el nuevo paradigma del arte contemporáneo?
Lo inquietante no es que parezcan o no dormidos, si no que son sólo cabezas. Inquisición infantil. Te gustan unos artistas… que traumatizan hasta a las pesadillas.
Nunca he estado en una feria de las que habláis. Es que si no hay rebujito… Es broma. Aunque no hubiera rebujito, no descartaría visitarla.
Por cierto, me lo han enviado hoy (qué ilu!!):
http://www.juntadeandalucia.es/averroes/martiricos
aii se be bien padress me enkanto pero
bueno haha ia ai se ven me largo haha